Como alimentarse para mejorar el aspecto de la piel

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Una piel sana, tonificada y hermosa no solo es el reflejo de una buena genética, sino también de una alimentación adecuada y de unos hábitos de vida saludables.

Muchas veces, no somos del todo conscientes de cómo todo aquello que incluimos en nuestros plato se evidencia día a día en esas ojeras, más o menos marcadas, o en ese rostro hinchado a causa de una retención de líquidos.

Todo cambio que hagamos en este mismo momento en nuestra dieta va a notarse no solo en nuestro peso, sino también en nuestra piel.

Te proponemos pues empezar hoy mismo a hacer adecuados cambios y, sobre todo, a mentalizarte de que debes suprimir algunos hábitos.

No solo mejorará el aspecto de tu piel, lo notarás también en tu bienestar e incluso en tu ánimo cotidiano.

Hazlo, toma nota de estas 5 propuestas maravillosas.

1. Jugo de limón con semillas de chía
Si tomas jugo de limón con semillas de chía 5 veces por semana a lo largo de un mes verás resultados en tu piel.

No obstante, recuerda un dato esencial: debes reducir en tu dieta el consumo de azúcar blanco refinado.

Si dejamos de consumir este tipo de azúcar, así como cualquier tipo de bollería u otros alimentos con grasas saturadas, los resultados serán visibles al cabo de 30 días.
Aunque, eso sí, debemos ser constantes e incluir en nuestra dieta esta propuesta a base de jugo de limón y chía.

Nos permitirá tener un organismo más sano, libre de toxinas.
Haremos frente al envejecimiento prematuro gracias a su potente nivel de vitamina C.
Las semillas de chía tienen una concentración de fenoles (antioxidantes) muy elevada, ideal para hacer frente a los radicales libres.
Los antioxidantes del limón y las semillas de chía nos permiten reparar la piel maltratada, luchar contra la inflamación y mejorar a su vez la elasticidad de la epidermis.

2. Incluye en tus ensaladas frescas perejil y cilantro
Estamos seguros de que, en tu día a día, ya te preparas ricas ensaladas frescas, ahí donde añadir vegetales, frutas, aceite de oliva, frutos secos…

En este caso debemos ir un paso más allá para aprovecharnos de dos elementos clave que favorecerán tu salud y la belleza de la piel: hablamos del perejil y el cilantro.

Su sabor es intenso, lo sabemos, pero estas plantas medicinales mejoran las funciones hepáticas y renales, actúan como un refuerzo de metabolismo para favorece la eliminación de toxinas.

Tanto el perejil como el cilantro son muy ricos en esos antioxidantes que previenen el daño de los radicales libres.

3. Agua “rosada” para lograr una piel hermosa
Esta propuesta es sensacional y debes introducirla en tu dieta para notar sus beneficios.

Con agua “rosada” nos referimos a esa combinación a base de sal rosa del Himalaya, agua y jugo de limón.
La sal del Himalaya dispone de más de 84 minerales y elementos que hacen de ella un elemento muy nutritivo para todo nuestro organismo, también para nuestra piel.
Para beneficiarte de ella, solo tienes que añadir media cucharadita de sal del Himalaya en un litro de agua e incluir el jugo de un limón.
Bebe a lo largo del día.

4. Desayuna ensaladas de frutos rojos
Nada puede ser tan apetecible para tu desayuno que un buen tazón de frutos rojos:

Sandía
Cerezas
Fresas
Arándanos
Ciruelas
Granadas
Uvas tintas
Elige las frutas que sean de temporada y combínalas entre ellas.

Búscalas de origen orgánico y benefíciate así de sus maravillosos antioxidantes y de su gran aporte en vitamina C, componentes ideales para producir colágeno.

5. Ensaladas de pepino, sésamo y vinagre de manzana
Uno de los alimentos más increíbles para cuidar de nuestra piel es, sin duda, el pepino.

Es refrescante, nos hidrata, no nos hace subir de peso y además, es saciante. ¿Qué más podemos pedir?

Podemos lograr que sea aún más poderoso, aún más beneficioso y, para ello, nada mejor que combinarlo con otros ingredientes que mejoren sus propiedades.
Añade en tus ensaladas de pepino un poco de vinagre de manzana y semillas de sésamo.
Tendrás una receta fabulosa que va muy bien con cualquier otro plato donde se incluya algo de proteína, como el salmón o la pechuga de pavo.

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