Cómo aliviar la alergia del asma primaveral

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La alergia primaveral se produce debido a que la presencia de polen en el ambiente puede originar una inflamación en los bronquios de la persona propensa a la alergia.

Esta concentración de polen en el ambiente también puede tener como consecuencia determinados episodios agudos de asma.

Diferencias entre asma y alergia primaveral
Las dos situaciones, asma y alergia, están relacionadas. Los principios alérgenos, como es el caso del polen, afectan de forma importante a los pacientes asmáticos.

No obstante, el problema no es que sean una de las principales causas del asma, sino que también son un desencadenante de crisis de asma entre los pacientes afectados por la enfermedad.

Los términos asma y alergia no deben confundirse.

El asma es una enfermedad crónica que consiste en una inflamación de los bronquios que provoca que se irriten y estrechen, provocando dificultades para respirar.
En el caso de la alergia, se trata de una respuesta de carácter inmunológico o defensivo frente a diferentes sustancias, que normalmente no causa reacciones en la mayor parte de las personas.

Incidencia del asma
El asma es una enfermedad con mucha incidencia hasta llegar a ser un importante problema de salud pública, a causa de las elevadas cifras de mortalidad.
El riesgo es elevado entre los niños menores de 15 años, siendo la enfermedad más frecuente en la infancia.
Además, el asma causada por la alergia es más usual entre los niños que entre los adultos.

La importancia de un tratamiento
Sobre todo en previsión de la alergia primaveral, es importante que los pacientes asmáticos tomen las precauciones necesarias en esta época del año a causa, entre otros factores, del polen.

Los expertos advierten de que el medicamento no debe interferir en la vida de las personas que tienen asma.

Así, la posología de estos tratamientos debe adaptarse a la vida diaria del paciente.

Está muy extendido el uso de inhaladores, que son la vía de administración más habitual. A la vez, que permiten ajustar la dosis adecuada, los modelos más modernos hacen posible un uso más fácil y sencillo.

Consejos para controlar la alergia primaveral y el asma
Hay que conocer los niveles de polen y las previsiones para la zona en que se habita, o bien el lugar a donde el paciente tiene previsto desplazarse.
Las personas proclives al asma y a la alergia primaveral deben evitar la exposición, minimizando las salidas al campo, parques, etc.
Asimismo, deben limitar el tiempo de permanencia en el exterior. Sobre todo, si se dan las concentraciones ambientales suficientes para causar síntomas en esos días.
En niveles ambientales altos de polen hay que evitar el uso de lentillas y llevar mascarilla.
Las viviendas deben ventilarse el tiempo suficiente. El momento de mayor riesgo de entrada de polen en las estancias, es al atardecer.
Hay que comprobar que los filtros del polen en el coche y del aire acondicionado han sido bien instalados y funcionan correctamente.

El diagnóstico del asma
El asma puede diagnosticarse mediante pruebas específicas de función respiratoria, en las cuales se hace un análisis de la obstrucción del aire.

Entre estas pruebas están las de función respiratoria, de broncodilatación, pruebas de provocación bronquial, estudios y análisis cutáneos, evaluación de principios alérgenos en la sangre, etc.

El tratamiento del asma
Lo primero para tratar el asma es controlar las sustancias que provocan la llamada “crisis de asma”. Hay que evitar en lo posible el contacto con los agentes alérgenos.

Existen medicamentos que pueden utilizarse para aliviar los síntomas que la crisis de asma produce. Son llamados medicamentos sintomáticos.

Aunque no tengan la capacidad de hacer desaparecer la causa de la enfermedad, estos medicamentos sirven para aliviar los síntomas.

Los medicamentos usados pueden ser de dos clases:

Los de uso crónico son utilizados para paliar las inflamaciones de glucosa y evitar las crisis de asma.
También hay medicamentos para las crisis más agudas de alergia primaveral, como corticoides, broncodilatadores, teofilinas, etc.
Las vacunas antialérgicas y la inmunoterapia
Estas conocidas vacunas consisten en inyectar progresivamente dosis del alérgeno al enfermo con el fin de disminuir o eliminar su sensibilidad.

De esta forma se podrán evitar o minimizar reacciones asmáticas posteriores.

El tratamiento dura entre 3 y 5 años en la mayoría de los casos.
Esta inmunoterapia suele utilizarse para los casos de asma alérgico causados por sensibilización a polen, ácaros de polvo, epitelios de animales o ciertos hongos.

Este tratamiento es el único reconocido por la OMS como eficaz para modificar el curso normal de la alergia y del asma.

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