Come sano y mantén la motivación

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La alimentación del ser humano es y ha sido la principal causa de una buena o mala salud. Cuando nacemos dependemos exclusivamente de cómo nos alimenten nuestros padres, pero siempre llega una etapa en la niñez en la que el individuo comienza a decidir qué come y qué no come.

Se habla de los productos como la llamada “comida chatarra” o “comida basura” en todas sus variedades; esto no implica que los ingredientes utilizados sean malos o dañinos para el ser humano o no sea compatible con comer sano. Es la forma en que se combinan; otro error en que se cae es que se exagera en las cantidades de:

Grasa
Carbohidratos
Azúcares
Sodio (se encuentra en grandes cantidades en la sal y potenciadores de sabor)
Conservantes
Estabilizantes de sabor
Aunque es cierto que necesitamos la grasa para obtener energía, si se exagera en su consumo, no sólo tendremos energía sino también sobrepeso, lo que nos puede conducir a la obesidad.

De igual manera, los carbohidratos aportan al organismo sus beneficios y son imprescindibles para comer sano, pero la cantidad que se consume debe ser la adecuada según género, edad, peso y antecedentes médicos.

Comer sano: Caso Azúcar-Stevia
Si hablamos de azúcar, esta ni siquiera se recomienda en pequeñas cantidades. Según muchos expertos, la recomendación más saludable es reemplazarla por la Stevia, una planta que suple el dulce de la caña o la remolacha y tiene varios beneficios.

Este endulzante natural refuerza el sistema inmunológico y aporta defensas que evitan la reproducción de microorganismos infecciosos.
Se deben empezar a cambiar los hábitos alimenticios si se quiere comer de forma saludable.

Además de lo anterior, la hidratación no se puede dejar de lado. Si consideramos el cuerpo como un vehículo, este necesita agua, combustible y ser buen direccionado. Nuestro cuerpo necesita agua, comida y ejercitarse adecuadamente.

Tomar diariamente dos litros de agua mínimo, comer en mayor cantidad frutas, vegetales y legumbres. La dieta mediterránea se ha convertido en una saludable opción; no fumar ni consumir demasiado alcohol, evitar el estrés, ya que una mente sana y equilibrada es clave. Los buenos hábitos comienzan de adentro hacia fuera.

Mantener la motivación para comer sano. 
El secreto para mantener la motivación es marcar objetivos asequibles y realistas.

La forma ideal de llevar esto a la práctica es plantear una serie de metas escalonadas con pequeños cambios en nuestros hábitos. Al ir cumpliendo cada una de estos pequeños avances (reducción en calorías, eliminación de los productos menos saludables), los resultados (en peso, aspecto, forma física) serán los principales impulsores de la motivación para seguir cumpliendo los siguientes escalones en nuestro plan.

No te desanimes y piensa que no se trata de cambiar radicalmente el primer día, sino de ir introduciendo pequeños cambios en nuestras costumbres, hasta conseguir que comer sano sea lo habitual. Tu cuerpo lo agradecerá.

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