Higuiene dental

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Para lucir una sonrisa bonita y mantener los dientes sanos y fuertes es imprescindible tener una buena y eficaz higiene bucal. Diariamente hay que dedicarle tiempo al cuidado de la boca.

Una frecuente limpieza de los dientes no es suficiente para asegurar una buena salud de la boca. Cómo mínimo hay que lavarse los dientes despuéss de todas las comidas. También es muy importante la elección del cepillo y de la pasta dentífrica. Si son adecuados mejoran la salud de los dientes. Además, un uso adecuado de la seda dental y los enjuagues se encuentran entre los componentes imprescindibles de una higiene bucal efectiva.

Acudir con regularidad a las revisiones con el dentista también es muy importante, de esta manera se asegura un seguimiento y es posible detectar la presencia de lesiones, caries o enfermedades de los dientes de forma precoz.

La forma correcta de lavarse los dientes
Frecuencia y duración

Lávate los dientes por la mañana, al mediodía y por la noche. O lo que es lo mismo: después de cada comida. Esta es la primisa para asegurar un correcto lavado de dientes. Sin embargo, esto no siempre es posible y los expertos recomiendan lavarse los dientes como mínimo una vez por la mañana (después del desayuno) y una vez antes de acostarse.

Después de comer comidas muy ácidas (como ensaladas con aliños con vinagre) o bebidas con un alto contenido en ácidos (como los zumos de frutas, por ejemplo) se aconseja esperar un tiempo antes de lavarse los dientes. El motivo es que los ácidos reblandecen el esmalte dental durante un breve tiempo y la limpieza podría causar daños leves.

El tiempo de limpieza debería ser de al menos tres minutos. Este tiempo es el adecuado para lavarse los dientes correctamente sin olvidarse ninguna zona.

Proceso de limpieza

La mejor forma de limpieza dental es seguir un esquema fijo. De este modo, se garantiza que no se deja ninguna superficie del diente sin limpiar. Por ejemplo, pueden lavarse primero todas las caras externas de los dientes, empezando por la parte posterior del maxilar superior derecho en dirección a la parte posterior izquierda. Después se procede de igual forma con el maxilar inferior.

Siguiendo este mismo esquema se limpian las superficies interiores de los dientes y finalmente la superficie de masticación de los dientes.

Durante la limpieza, no hay que presionar demasiado fuerte sobre los dientes ya que podrían dañarse las encías y los cuellos de los dientes. Para eliminar el sarro basta con hacer una ligera presión, no superior a 150 gramos.

¿Cómo se tienen que lavar los dientes los niños?

Los niños deberían aprender a lavarse los dientes desde que son pequeños siguiendo un esquema. De esta manera lo aprenden y lo pueden aplicar durante toda la vida. Según su edad, el método de limpieza más adecuado consiste en comenzar por la superficie de masticación, seguir por la superficie externa y terminar por la interna. También es importante la profilaxis en los niños con dientes de leche.

Técnica de limpieza de dientes
Hay diferentes técnicas para limpiarse los dientes que se diferencian tanto en la forma de colocar el cepillo como en la dirección del movimiento. Las opiniones sobre la efectividad de los diferentes métodos varían. A continuación, exponemos los métodos más usuales:

Técnica de Bass

En la técnica de Bass, las cerdas del cepillo de dientes se colocan en un ángulo de 45 grados en la encía marginal (borde gingival). En primer lugar se realizan unos movimientos ligeramente vibratorios sin desplazar el cepillo para aflojar el sarro. A continuación, se desplaza el cepillo hacia la lengua con un movimiento giratorio. Este método es adecuado para eliminar la placa de la encía marginal. Es especialmente útil si hay infección de la encía (gingivitis) o infección del periodonto (parodontitis). No obstante, en la técnica de Bass existe el peligro de dañar la encía por una presión demasiado fuerte.

Técnica rotacional o circular (desde los 12 hasta los 17 años)

En la técnica rotacional las superficies exteriores se limpian en pequeños movimientos circulares sobre dientes, bordes gingivales y áreas interproximales (espacio entre los dientes), las superficies internas “del rojo al blanco”, es decir, desde la encía hacia el diente. Los dientes frontales se limpian individualmente con el cabezal del cepillo en vertical y las superficies de masticación con pequeños movimientos circulares.

El cepillo de dientes
La selección adecuada de un cepillo de dientes puede mejorar considerablemente la higiene dental. Por otro lado, los cepillos de dientes pueden dificultar claramente la limpieza por una forma incorrecta o por tener unas cerdas no adecuadas, llegando incluso a poder dañar los dientes y las encías. Los requisitos para que un cepillo de dientes sea el adecuado son muy sencillos. Un buen cepillo de dientes se caracteriza por lo siguiente:

Cabezal corto: los cepillos con un cabezal corto y unas pocas cerdas rectas son los más adecuados para acceder a zonas de difícil acceso.
Cerdas de plástico con puntas redondeadas: Las cerdas de plástico pueden redondearse bien y se secan muy rápidamente, lo que impide la colonización de las bacterias.
Nada de cerdas naturales: son un medio de cultivo ideal para bacterias, porque se secan con dificultad y son huecas en su interior.
Fuerza de las cerdas media (normal): Unas cerdas demasiado duras dañan el esmalte, sobre todo en la zona del diente donde este es mas débil, los cuellos de los dientes. Este desgaste a este nivel hace que aparezcan pequeños escalones en los dientes, pegados a la encía que hace que la sensibilidad dental aumenten.

Higiene del cepillo de dientes

Para que el cepillo de dientes pueda limpiar correctamente los dientes, debe asegurarse de que no está infestado con gérmenes. Para ello, hay algunas reglas básicas de cuidado:

Limpieza a fondo: enjuagar a fondo con agua el cepillo de dientes después de cada uso.
Guardarlo en seco: el cabezal del cepillo debe secarse ya que un medio templado y húmedo es un medio de cultivo ideal para bacterias. Los cepillos deberían colocarse en el vaso para cepillos de dientes con el cabezal hacia arriba.
Sustitución regular: los cepillos deberán cambiarse cada dos meses. Después de enfermedades agudas del área bucal (gingivitis, resfriados, o herpes, por ejemplo) es necesario cambiar los cepillos inmediatamente.

Alternativas y complementos para el cepillo de dientes
Cepillos de dientes eléctricos

Por lo general, un cepillos de dientes eléctrico de buena calidad, y correctamente usado, limpia los dientes mejor que uno manual. Se maneja más fácilmente y puede compensar los fallos en la técnica de limpieza. Además, en algunos niños pequeños y algo mayores despiertan el instinto lúdico y les anima a limpiarse los dientes. Para el cabezal de los cepillos eléctricos valen las mismas reglas que para los cepillos de dientes manuales (cabezal pequeño, fuerza media de las cerdas, cerdas sintéticas redondeadas). El cepillo dental eléctrico siempre debe ser recomendado por el dentista, dependiendo del estado bucal de cada persona. En algunos estudios pudo demostrarse que los cepillos eléctricos con movimientos de las cerdas giratorios u oscilantes poseen un efecto limpiador mayor (menos placa, menos infecciones de las encías) que los cepillos manuales. Valoración: una buena alternativa a los cepillos manuales; manejo más sencillo, especialmente indicados, por tanto, para niños, enfermos, ancianos y personas con discapacidad.

Cepillos interdentales

Los cepillos interdentales tienen solo una fila de cerdas. Pueden ser de gran ayuda para la limpieza de los espacios interproximales en una dentadura con huecos o en prótesis dentales fijas. Valoración: buenos para complementar la limpieza en caso de espacios interproximales grandes.

Cepillos dentales sónicos

Los cepillos dentales sónicos son un perfeccionamiento de los cepillos eléctricos. En lugar de un simple motor eléctrico funcionan con energía sónica en el área de alta frecuencia por lo que son más rápidos que un cepillo manual y más rápidos que un cepillo “eléctrico normal”. Los estudios han demostrado que su eficacia en la limpieza de la placa es muy buena. Valoración: buena alternativa al cepillo de dientes convencional.

Dentífrico o pasta de dientes
Casi todas las pastas de dientes comerciales son en todo caso inocuas desde el punto de vista médico dental. Una buena pasta de dientes debería tener los siguientes ingredientes:

Flúor: gracias a este mineral, el esmalte dental se fija y es más resistente ante el ataque de ácidos.
Gránulos abrasivos suaves o normales para eliminar la placa. Los pequeños granulitos de la pasta elimina sarro pero también producen un cierto desgaste del tejido dental. Por lo general, las pastas de dientes que prometen unos dientes “blancos y relucientes” suelen ser más abrasivas. Una buena pasta de dientes no debería atacar ni el esmalte dental, ni la dentina ni los metales o sustancias sintéticas que se hallan en las piezas dentales.
Aditivos de sustancias antibacterianas o para reforzar los dientes. Con clorhexidina, soluciones de aminofluoruro y fluoruro estañoso pueden mejorar la mineralización de los dientes y reducir durante un tiempo limitado las bacterias que dañan los dientes.
Los agentes tensoactivos (sustancias que forman espuma) se encargan de que los ingredientes lleguen a todos los sitios durante la limpieza. Además, fomentan también la eliminación de la placa. El porcentaje de agentes tensoactivos no debería superar el dos por ciento de la cantidad total del dentífrico.
El sabor también es un criterio importante a la hora de escoger la pasta dental. Aquí solo cuentan las preferencias personales.
Es muy importante que la pasta dental sea prescrita por el odontólogo, ya que dependiendo del caso se recomendara la más adecuada. Por ejemplo, una pasta dental con clorhexidina, estará indicada por un periodo corto de tiempo, ya que su uso prolongado provocará manchas en los dientes de color marrón.

Una buena pasta de dientes debería tener agentes tensoactivos, aditivos, abrasivos suaves o normales y un sabor agradable.

Alternativas y complementos

Pastas blanqueadoras

Las pastas blanqueadoras son pastas de dientes que prometen un blanqueamiento de los dientes teñidos. Su efecto blanqueador se basa en la eliminación de la placa con los gránulos o ácidos que se hallan en la pasta. Ambas sustancias son muy dañinas para los dientes si se usan de forma permanente. Únicamente pueden utilizarse pastas blanqueadoras con sustancias menos abrasivas, pero también son dañinas si se usan permanentemente. Las pastas blanqueadoras no cambian nada en el color base natural de los dientes. La única forma de conseguir un blanqueamiento interno y real de los dientes es acudir a tu dentista y realizarte un blanqueamiento ambulatorio con productos adecuados con las concentraciones necesarias para que realmente produzcan el efecto deseado.

Valoración: las pastas dentales muy abrasivas contra la placa pueden dañar los dientes. Se recomienda eliminar regularmente la antiestética placa bacteriana y sarro acudiendo al dentista.

Seda dental
La seda dental es un instrumento imprescindible en la limpieza de los dientes. Solo con la seda dental pueden limpiarse los espacios interproximales a los que no llega el cepillo de dientes. Ningún otro medio puede sustituir a la seda dental, su uso solo puede complementarse con duchas bucales o colutorios.

Una buena seda dental debería estar impregnada con fluoruro y no llevar cera. En espacios interproximales muy estrechos también son adecuadas las sedas dentales con cera. Lo ideal sería limpiarse todos los días cada espacio interdental con seda dental.

El uso de la seda dental no es tan sencillo. Además, el procedimiento es costoso, ya que hay que limpiar 30 espacios interdentales. No obstante, merece la pena el esfuerzo, ya que se consigue rebajar los daños por caries.

Uso de la seda dental

Cortar aproximadamente 40 centímetros de seda dental y enrollar un par de veces un extremo alrededor del dedo corazón derecho.
Enrollar el otro extremo alrededor del corazón izquierdo.
Se dejan diez centímetros de hilo entre las manos.
Tensar la seda dental, presionar el hilo con ambos pulgares. Quedan así unos dos centímetros libres.
Introducir la seda dental con cuidado entre los dientes con un movimiento de zig-zag similar al de una sierra. Atención: tenga cuidado de no dañar las encías.
Colocar el hilo alrededor del diente, presionarlo contra la superficie dental y moverlo de arriba abajo unas siete veces.
Desenrollar la seda dental una vuelta (de dedo) después de cada espacio interproximal.
En la limpieza de los dientes inferiores, el hilo debería tensarse con los índices en lugar de con los pulgares.

Precisamente al comienzo pueden darse ligeras hemorragias en los espacios interproximales. Pero dejan de producirse tras unas pocas aplicaciones. Dichas hemorragias no son debidas al uso de la seda, sino a que ya existe una bolsa interproximal con colonizacion de bacterias que son las que producen el sangrado. Con el uso de la seda dental, esas bacterias las iremos eliminando y con ello el sangrado irá desapareciendo.

Aplicador de seda dental

Este aparato tensa la seda dental para facilitar la aplicación de la misma. Quien tenga problemas con la técnica de los dedos, debería intentarlo con el aplicador de seda dental.

Enjuague bucal
Un enjuague bucal puede ayudar a la limpieza diaria de los dientes si está enriquecido con los ingredientes mineralizantes y bactericidas adecuados. Tal y como se cita anteriormente, estos enjuagues deben ser prescritos por el dentista ya que se indicará el adecuado según el caso.

Los enjuagues bucales pueden reducir la placa dental y ayudar a prevenir gingivitis y el sangrado de las encías.

La clorhexidina es la sustancia más eficaz para reducir las bacterias. Debido a sus efectos secundarios, como posible decoloración gingival, irritaciones del sabor o manchas en los dientes, no se recomienda el uso diario continuo de enjuagues con clorhexidina. Lo mejor es hablar con el dentista para que le recomiende los ingredientes más adecuados para un enjuague bucal adecuado.

Valoración: Los enjuagues son muy útiles como medida complementaria. Pero no sustituyen en ningún caso los cepillos de dientes y la seda dental.

Colutorios

Los colutorios son soluciones altamente concentradas que proporcionan sobre todo un aliento fresco y buen sabor en la boca. No obstante, no tienen ningún efecto limpiador ni profiláctico.

Al igual que los perfumes, los colutorios cubren el olor resultante de una higiene insuficiente, sin luchar contra su causa.

Valoración: inadecuados para la profilaxis de la caries y de la limpieza bucal.

Artículos complementarios para la higiene bucal
Irrigador bucal

Los dientes y los espacios interproximales se limpian con un chorro de agua accionado por presión. La irrigación bucal debería utilizarse después de lavarse los dientes como medida auxiliar, en ningún caso puede sustituir el cepillo de dientes. Este sistema es muy útil para portadores de prótesis fijas e implantes ya que elimina con facilidad la placa de las zonas de difícil acceso.

Valoración: suplemento útil para limpiarse los dientes, puede facilitar la limpieza de los espacios interproximales en caso de cuidados protésicos y ortodóncicos (como en aparatos ortodóncicos).

Chicles sin azúcar

La clara ventaja de los chicles como medida de protección adicional contra la caries es que siempre pueden masticarse entre horas cuando no se tiene la posibilidad de limpiarse los dientes. Algo útil sobre todo después de las comidas. El efecto de la masticación de los chicles consiste en la limpieza mecánica así como en la estimulación de la producción de saliva. Con ello se reduce la colonización bacteriana y se consigue tanto una neutralización de la saliva como una remineralización de la superficie dental. Ahora bien, solo los chicles sin azúcar consiguen este efecto; los productos con azúcar dañan aún más los dientes.

Valoración: medio probado como protección anticaries adicional; pero solo si se trata de productos sin azúcar.

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