¿Mas sexo o mejor sexo?

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Couple Relaxing Together In Bed

Muchas personas se jactan de que practican mucho sexo. Sin embargo, en este caso, no importa la cantidad, sino más bien la calidad.

De hecho, asociamos que lo que es “más” es “mejor” y nos equivocamos. A veces, las relaciones sexuales más frecuentes son las que tienen un mayor grado de insatisfacción.

El sexo va más allá de la relación sexual en sí, que muchos reducirían a la simple penetración. Cuando se trata de valorarlo, se tienen en cuenta factores en los que, quizás, no habíamos reparado.

En el sexo importa la calidad
No por tener muchas relaciones sexuales tenemos que estar más satisfechos. En ocasiones, se traducirá en sexo esporádico, sexo que se ha convertido en una aburrida rutina, entre otras cosas.

Por eso, ¿qué es lo que verdaderamente se tiene en cuenta para que el sexo goce de calidad? Aquí te dejamos algunos ejemplos:

  • La comunicación durante el acto es esencial. Gracias a ella, la pareja puede transmitir lo que desea para obtener la mejor experiencia sexual.
  • La generosidad es importante, aunque esta debe ser recíproca. No se trata de ser pasivos, sino de esforzarnos por hacer disfrutar a nuestra pareja.
  • No obstante, esto debería ser un deleite, más que un esfuerzo.
  • Un ambiente cómodo y agradable siempre es bienvenido. No es lo mismo estar incómodo durante el acto sexual que gozar de tiempo y calma para que resulte de lo más placentero.
  • Nunca se deben saltar los preliminares. De hecho, sin ellos, es muy difícil que tengamos una plena experiencia sexual. Los besos y las caricias son necesarios para un disfrute sin igual.
  • La sincronía o feeling es esencial. Puede que lo deis todo pero, si os falta esa conexión, el sexo no contará más que con un final para nada memorable.
  • La confianza también es muy necesaria. Esta nos liberará de todo miedo, vergüenza o de contenernos para poder divertirnos en el sexo.

Su relación con la felicidad
Un estudio publicado en el Journal of Economic Behaviour & Organization se centraron en investigar la relación del sexo con la felicidad.

Para ello, reunieron a 64 parejas, de entre 35 y 65 años. A la mitad de ellas, se les pidió que continuase con su ritmo frecuente de encuentros sexuales. A la otra parte, se les solicitó que lo incrementa .

El resultado fue que aquellas parejas que aumentaron la frecuencia del acto sexual no se encontraban mucho más felices que las otras.

Quizás esto fuese así porque no le daban tiempo al deseo sexual de poder surgir. De esta manera, esas ganas de mantener relaciones se iban haciendo cada vez menores.

Gracias a esta investigación, se descubrió que practicar más sexo no implica que seamos más felices ni que disfrutemos mucho más de él.

Por lo tanto, hay que centrarse en la calidad, donde reside la clave de la satisfacción sexual.

No es algo que se pueda controlar
Con el paso de los años, en la relación de pareja puede surgir el miedo, pues sus encuentros sexuales se ven gravemente reducidos.

Es entonces cuando ponen en práctica una rutina sexual, caracterizada por establecer días fijos en los que, sí o sí, hay que cumplir con el acto.

Como hemos visto, esto puede convertirse en un problema. Incluso, puede provocar que acabemos “odiando” el sexo.

Hay que permitir que el deseo fluya con naturalidad sin reducirlo a unas normas estrictas. Es como cuando no queremos comer, pero lo hacemos porque tenemos un horario de comidas establecido.

Al final te sentirás harto, hinchado y muy desganado. No disfrutarás de la comida y te sentirás mal por cumplir con algo que no te apetecía.

Cada pareja es diferente. ¿Quién estipula que es necesario hacerlo una vez a la semana? ¿Quién dice que tenerlo una vez al mes es negativo para la relación?

Nunca te compares con otras parejas, ni intentes seguir un ritmo sexual forzado. Esto puede tener el efecto contrario y ser devastador.

Busca la calidad en el sexo, no la cantidad. Al fin y al cabo, es lo que realmente importa para gozar de un acto sexual pleno y satisfactorio.

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