Cómo usar la cebada en reemplazo del café

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Aún no podemos afirmar que el café sea bueno o malo para la salud. Algunos indican que debe ser consumido y otros que se incluye en la lista de “perjudiciales”.

Si bien todo depende del organismo de cada persona y de las cantidades ingeridas, lo cierto es que existen otras opciones igualmente ricas y quizás más sanas.

En este artículo te contamos sobre la cebada tostada un perfecto reemplazo para la cafeína y sus efectos.

Cebada tostada: qué saber
El café o té de cebada es una infusión hecha con este cereal una vez que ha sido tostado.

Se consume como reemplazo del café en varios países de Occidente y es muy popular en algunas zonas de España (Valencia y Murcia), Reino Unido y México.

En Oriente el té de cebada se sirve todo el año, ya sea frío o caliente. En la antigüedad las semillas de cebada se tostaban y luego se hervían en agua caliente.
Este método se sigue empleando en ciertas áreas de Corea y de Japón.

En los años 80 salieron a la venta las bolsitas de té e incluso las máquinas de café de las oficinas incluyen esta bebida entre sus opciones.
En esta región del planeta se combina la cebada tostada con una infusión de maíz tostado para que el dulzor de este último compense el sabor amargo de la primera.
El café de cebada tostada se vende molido y mezclado con achicoria (entre otros ingredientes) como reemplazo del café convencional.

Café de malta, subproducto de la cebada tostada
La malta es uno de los derivados de la cebada (uno de los cereales más completos y sanos que existen).

El café que se obtiene tras tostar y moler los granos es libre de cafeína. Por este motivo se recomienda para los niños, las mujeres embarazadas o los ancianos.

La malta tiene las mismas propiedades que la cebada en estado puro, por lo que es una fuente nutricional maravillosa y un ingrediente más para llevar una alimentación sana.

Uno de los tantos beneficios de consumir café de malta es dejar de lado los efectos nocivos o colaterales del café normal como, por ejemplo, la ansiedad, el insomnio y el nerviosismo.

Dado que el sabor de la cebada tostada es similar a la de un café tradicional casi no se percibe la diferencia, sobre todo, si lo endulzamos o lo mezclamos con leche.

En cuanto a sus propiedades nutricionales, la malta aporta magnesio, potasio, fósforo y fibra soluble.

La fibra de cebada es a su vez muy beneficiosa para las personas que padecen diabetes, ya que retrasa la absorción de glucosa y favorece su reducción.

Además absorbe el colesterol de otros alimentos que se ingieren y ofrece una buena dosis de antioxidantes.

Cebada tostada y malta usados desde tiempos antiguos
Se trata del cereal más antiguo utilizado para preparar panes y bebidas como la cerveza. Desde la antigüedad se ha hablado de los beneficios de la cebada y del lúpulo obtenido a través de un proceso de maduración.

Hipócrates, Platón y Pitágoras recomendaban este cereal a sus alumnos porque aumentaba la concentración y el pensamiento racional.

Los sumerios lo usaban para fabricar una bebida similar a la cerveza (cuya técnica se sigue empleando en la actualidad) y los escoceses la emplean para su brebaje tradicional: el whisky.

Los celtas consideraban a la cebada un regalo de los dioses porque les permitía aumentar la temperatura corporal en invierno e incluso creían que podía revivir a los muertos.

Los nutrientes de la cebada tostada y la malta tienen múltiples beneficios:

  • Formación de dientes y huesos
  • Regulación hormonal
  • Metabolismo de grasas y proteínas
  • Degradación de carbohidratos en glucosa
  • Calmante del sistema nervioso
  • Estimulante de la digestión

Cebada tostada y otros reemplazos del café
Las personas que beben café a diario tienen problemas para dejar esta infusión e incluso cada vez consumen más cantidades.

Se cree que es el combustible necesario para tener energías y mantenerse despierto desde primeras horas de la mañana.

Si bien esto es cierto, también tiene efectos nocivos para la salud como, por ejemplo, insomnio, pesadillas o excitación del sistema nervioso.

Si estás tratando de dejar de beber café, te recomendamos que no lo elimines radicalmente, porque te sentirás muy cansado.

Una buena idea es probar con la opción descafeinada (se vende en las tiendas) para que el cerebro se “engañe”.

En segundo lugar, es indispensable limitar el consumo a una sola taza al día.

Puedes elegir el mejor momento de la jornada para disfrutar (hay quienes prefieren beberlo tras el almuerzo para no dormirse en la oficina, o bien por las noches como sobremesa familiar).

Los principales sustitutos del café son la cebada tostada, la malta y el centeno porque tienen sabor, aroma, color y contextura similar.

Otras opciones interesantes son el té de menta e incluso el de achicoria ya que, al ser amargos, nos hacen “creer” que estamos consumiendo café como de costumbre.

En el caso de esta última planta es mucho más saludable y nos ofrece muchas bondades como, por ejemplo:

  • Favorecer el proceso digestivo
  • Reducir el estreñimiento
  • Acelerar el metabolismo (ideal para los que tienen sobrepeso)
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